La absurdidad del humor checo es, según algunos, su característica principal. Y las desgracias son, no tan asombrosamente, una de sus fuentes principales.
Hace poco, la Rep. Checa sufrió una fuerte inundación que puse en alerta a muchos y fue catastrófica para otros. Comparable a aquella del 2002 (jamas olvidare los relatos de un amigo viajero que tuvo la suerte de estar por estos pagos) esta fue mejor recibida, aunque los preparativos recibieron críticas; y salieron a la luz operaciones inmobiliarias que jamas debieron suceder -tema que merece otro apartado que difícilmente escribiré porque me falta checo.
Luego de semanas de lluvia, cantidades de agua bajaron por el Vltava y aunque las defensas de metal lograron mantener secas hermosas locaciones praguenses, el Zoo, excusa de este post, sufrió graves daños. En algunos reportes incluso se dice que un gorila se salvo del agua de casualidad. Ahora, casi dos meses después, siguen los trabajos para reparar esta joya de Praga.
Y, chocolate por la noticia, para todo se necesita dinero, y la forma moderna es el marketing y la publicidad en la vía publica:
La traducción libre seria algo mas o menos así: Nadar, si. Pero solo cuando me apetece.

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