lunes, 18 de febrero de 2013

Un dato...

Luego de 5 meses en Praga, creo que lo que más me asombra no es que en las radios populares se escuche un 60% de música en inglés, un 10% en checo y el resto en español (a veces me siento en Argentina), sino que al ver el termómetro:
 
3,4 °C en el exterior. Adentro, hace calor.

Simplemente pienso que afuera está fresco -y no frío. Con un sweater y campera estaré bien. Sólo debo procurar llevar los guantes por si refresca por la noche.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Bienvenido al mundo.

Cuando los niños nacen, lloran. Seguramente hay alguna explicación científica (o pseudo-científica) del hecho. Sea cuantitativa o cualitativa, da igual. En lo personal, me parece que lloran porque no tienen otra manera de expresarse. Para el mundo adulto, en general se llora por tristeza. También por alegría, pero a la alegría le quedan mejor una sonrisa y la risa. Por lo tanto, podemos pensar que los niños lloran al nacer no sólo porque les dan una palmadita en aquellos cachetes que no verán regularmente al sol (a menos que sea niña y le guste la playa) sino también porque se enfrentan a algo nuevo y desconocido (el mundo). Y hasta que reciban el contacto con la madre (en el mejor de los casos), acondicionados por una enfermera o partera, sentirán cosas no muy agradables como el frío, cierta desprotección, etc. Y la mejor forma de reaccionar puede que sea la de llorar.

El caso es que este blogcito está naciendo, y su primera publicación es algo dolorosa para mí. Hoy me anoticié que el día 9 de febrero del corriente falleció Delfina A. B. Es dolorosa para mí porque si bien ya no teníamos asiduidad, es una persona a quien le tengo mucho afecto e, incluso, admiración. Independientemente de si alguien alguna vez pudiese leer esto (o no), pienso que un buen homenaje es escribir sobre ella.

Ya no recuerdo cuando la conocí. Seguramente no hace más de 5 años, porque nos conocimos en mi trabajo. En ese entonces era empleado de una importante y, puedo decir, eficiente Obra Social. Mi labor consistía en la atención a los socios, y entre los socios se encontraba nuestra querida Delfina. El azar hizo que Delfina venga a la oficina ubicada en un coqueto barrio de Buenos Aires, acompañada de su hermana, a quien vagamente reconocí de un trabajo anterior (ella era alumna y yo, como para no innovar, trabajaba; aunque esta vez en una Universidad). La suerte y la simpatía y, como no, el ya mencionado azar, hizo que con Delfina establezcamos un buen contacto y una buena comunicación. Cuando me visitaba, conversábamos sobre nosotros, la vida, los proyectos, yo la retaba por sus estudios, y esas cosas de las que normalmente hablan las personas. También intercambiamos algún mensaje por mail o por Facebook, e incluso una vez la fui a visitar. Estaba parte de su familia y conversamos un rato.

Lamentablemente no compartí mucho más con ella, porque cambié de trabajo y luego de ciudad. Intercambiamos algunos mensajes, pero no tantos como hubiésemos podido e, incluso, querido, pero siempre teníamos buena onda. Y quizás el mejor homenaje que puedo hacerle es a aquello que le era tan inherente, las ganas de vivir.

No pertenezco al selecto grupo que tuvo la bendición de acompañarla en los momentos más difíciles, en los momentos en los que el espíritu humano se quiebra y comienza a preguntarse el por qué del sufrimiento, de las aparentes desigualdades entre las personas, y todas esas cosas de las que hablan los grandes clásicos. Tan solo pertenezco al grupo de los que alguna vez se toparon con ella, y descubrieron no a una persona, sino a un angelito. Hasta sus leves quejas eran pronunciadas desde una sonrisa, incluso entre risas. Creo que enseñó a más de uno que no existe obstáculo alguno que deba quitar la alegría inherente al vivir. Al menos, eso me enseñó a mí. A la vida hay que disfrutarla, exprimirla y, quizás por sobre todo, amarla, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Solo puedo decir esto, gracias Delfina por enseñarme tantas cosas en tan poco tiempo. Quizás tu sonrisa y su recuerdo sea lo que más fuerza le de a tu familia para entender el hecho. Quizás no haya más explicación que la simple realidad. Lamento mucho no haberme podido despedir de ti tal y como me hubiese gustado. Creo que ya no puedo. Quizás a veces giramos demasiado en torno a las posibilidades, de las potencialidades, de lo que podemos; y dejamos de lado los actos, las actualidades, lo que de hecho somos.  Hoy ya no tenemos la oportunidad de hacerlo del modo en el que yo hubiese querido, pero será un pendiente, que no dudo se resolverá, tengo Fe. Sin embargo, hoy escribo esto. Espero que saludarte en tu partida no sea simplemente una línea más en los quehaceres, una fría potencia, sino que sea un acto. Y no solo el acto mismo de despedirte, sino todos los actos. Quizás la mejor conclusión que me has ayudado a sacar es dejar de vivir en torno a las posibilidades, que son innumerables y fácilmente me pierdo en ellas, sino más bien empezar a reconocer las cosas que son y tal y como son. Y, sobre todo, tal y como quiero que sean.

Gracias a tus padres porque de ellos naciste. Gracias a tu familia y amigos porque en y con ellos tuviste la educación y ejercitaste tu natural dulzura, convirtiéndote en un sol para muchos (y a quienes doy mis sinceras condolencias). Pero más que nada gracias a vos por tu decisión, día tras día, de ser un hermoso ejemplo para nosotros y, en especial, para mí.

viernes, 8 de febrero de 2013

Hola mundo...

Lograr algo por el estilo en lenguaje assembler era toda una proeza, considerando que la idea era seguir los pasos de un tutorial: "Sea más atractivo para las hembras, aprenda Assembler". La primera vez que lo intenté tenía unos 11 años, eran finales de octubre. Tiempo después, ya con la edad de 12 (creo que fue mediados de diciembre del mismo año), volví a repetir el ejercicio. En enero invité a una chica a salir pero jamás me respondió. Había entrado: Hola mundo...

Y pico de años después, se vuelve a repetir la entrada. Hola mundo. Pero, como dice el dicho: a la tierra que fueres (Internet, claro), haz lo que vieres (si, hay blogs por todos lados). Entonces: Hola Blog.

(claro, esta primera publicación no es más que una prueba. Ni más ni menos que una primer prueba).

Conourbano - Pcia de Bs. As. Ella también está tratando, aunque al chango le falte una ruedita
Conourbano - Pcia de Bs. As. Ella también está tratando, aunque al chango le falte una ruedita.